
Mientras con una mano lloro con lamento el pasado que nunca vuelve,
Con la otra, me golpeo de rabia al dañar lo poco bonito que he construído;
Las miles de situaciones me hacen concluir que el amor me ha diluido,
Pero todo es confuso, no se sabe si es él o soy yo el que se disuelve.
Errar es algo propio, una característica que tiene cada ser humano,
Errar demasiado, es el precio de los ilusionados y atrevidos soñadores;
Corren a millón contra el mundo y sus demás distorsiones,
Pero al final, se estrellan contra ese muro de concreto que registra los esfuerzos consumados.
Los recorridos por los miles de laberintos no se hacen esperar,
Una gran pena, todos guían a una conocida y memorada salida;
La desilusión, la moral baja y el corazón roto que colisionan como una estampida,
Aun así parece que no aprendo, el hombre es animal de costumbres, no hay nada para variar.
Ideas y principios por la cabeza rondan, ansiosas de que sean para aplicar,
Vaya engaño, las experiencias muestran nuevas formas de pensar, qué tristeza;
Cierro los ojos y al abrirlos, me doy cuenta que he perdido toda ternura y nobleza,
Entro en razón, soy un némesis al que este lugar tendrían que acallar.
¿Que el amor no es incierto? Lo siento, esa es una gran falacia,
Decir que se puede amar sin dolor ni decepción es como afirmar que no hay universo;
Al más intentar demostrar algo en esto que sea positivo, el resultado favorece a lo adverso,
Parece que estoy condenado a vivir en penuria en las barras sombrías de esta galaxia.
"Es duro, es doloroso, no ser amado cuando todavía se ama, pero es bastante más duro ser todavía amado cuando ya no se ama".
Georges Courteline

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