jueves 27 de agosto de 2009

Mis minutos previos al ataque


Me dirigía a desembarcar, todo parecía ser un día tranquilo, pero era el presagio del terrible infierno que tuvimos que enfrentar. Sólo leía las cartas que escribía mi familia que estaba en Liverpool que estaban en la casa de la abuela, desconozco el porqué no querían seguir en Londres por ésos días, debo suponer que para alejarse un poco de ésa gran crisis por la que se pasaba.

Quizás podría suponerse que mi mirada hacia el cielo sería tranquila, pero no fue así en ése día cuando me dirigía a Normandía: los oídos ya escuchaban el natural sonido de los fusiles y las bombas cayendo desde los aviones alemanes: - "Si dicen que el infierno lo encuentras cuando mueres... es mentira! El infierno lo estámos viviendo en carne viva ahora mismo!" - me decía Jhonny Donnel, un compañero procedente de Leeds que también estaba con los miles de soldados que ibamos a desembarcar. Miraba a Jhony y notaba su miedo a raudales, en un mundo de muchas lamentaciones... pero de nada sirvió hacerlo. Estabamos acercándonos cuando el sargento Willian Midlander me llama: "Hughes! Hughes!!" - Me localizó y me dijo al oído: - "Necesito que demuestres de que estás hecho hijo, quiero ver a ése Neil Hughes que recluté en buena forma cuando estabamos en suelo británico", había un grupo grande en el navegador anfibio y únicamente se dirigió a mí, valgame Dios... más drama.

A la izquierda estaba la embarcación de Canadá ya muy cerca de desembarcar mientras que los norteamericanos ya estaban en tierra, solo faltaba el de nosotros. Yo me encontraba prácticamente en la mitad de todos y en el movimiento de algunos, Jhonny fue a la parte delantera y el sargento Midlander procedió a estar en el medio, estaba detrás de él junto al también sargento Francis Loovens, el más viejo y veterano de todos. Horrible vista la que veía cuando las balas atravesaban a los soldados... uno a uno fueron cayendo hacia el piso y otros en la deriba estando moribundos, tocando la puerta para ingresar al otro lado, los tanques moviéndose como locos y disparando por doquier en un intercambio de pólvora y estruendos, los aviones alemanes para adornar el momento bombardeaban en ráfagas para no dejar desembargar, por fortuna nosotros si pudimos.

Todos fueron bajando y bajando, buscando atentos para juntar las filas con los aliados y proceder a atacar, los alemanes no darían tregua para dar a la matanza violenta, yo simplemente cerré los ojos y sólo soñaba con estar con Londres en mi familia, con mi esposa, mis hijos, trabajando en la herrería para conseguir mi dinero diario y no estar en ésta guerra que era el centro de la violencia total. Quiero terminar todo esto y la única manera es hacer todo lo posible para salir vivo de aquí... Normandía me tiene, ahora solo hay que acabar con todo esto y salir de la Segunda Guerra Mundial, solo quiero mi hogar, por ahora... a atacar!

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